El hombre que sube al tren en Rosario no es el mismo que baja, varias horas después, en Tucumán. Lleva la misma ropa, el mismo portafolio y hasta se peina igual. Pero a lo largo de ese viaje, ha cambiado, así se lo ha propuesto, dejando atrás el que era. Al descender mira todo con ojos nuevos. Sin embargo, nadie lo conoce. Nadie lo ha visto anteriormente. Sigue siendo uno más en el mundo y eso lo convierte otra vez, en la misma persona que antes.
Caúno, caúno, cacual, cacual (y otras frases no tan célebres)
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Solo unos años después, en mi adolescencia, fui cayendo muy progresivamente
en la cuenta de que no todo el mundo usaba las mismas expresiones para
refer...
Hace 1 semana
1 comentario:
Es un arquetipo (la idea no es mía...=)
Abrazo, Netito.
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