Soñé con una gran ciudad llamada Alejandría y una inmensa biblioteca. Libros, monjes y secretos. El añejo mundo de lo desconocido. Fue maravilloso, tan vívido que casi podía palpar el momento. Pero luego desperté y ese mundo desapareció.
En su lugar, la cueva, restos de un fuego ahora en brasas, las pieles cubriéndome y esa extraña sensación de hambre que me asaltaba cada mañana y que hacía que saliera a la colina a pelear por larvas de insectos o huevos salvajes para el desayuno, mientras gritos guturales inundaban las laderas.
Los Angirû 5, la amistad no se rinde
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¡Los Angirû están de regreso!
Rabdomantes Ediciones acaba de anunciar el lanzamiento de la preventa del
quinto tomito de esta hermosa historieta que teng...
Hace 12 horas
4 comentarios:
Un Julio Verne del paleolítico!!
Si se trataba de la ciudad de Alejandría, la ciudad de la famosa biblioteca, lo correcto sería soñar con Hypatia de Alejandría, en lugar de monjes. Por lo cual no se puede confiar en los sueños premonitorios, en todos sus detalles.
Quizás el protagonista prefiguró en el sueño su reencarnación en Alejandro...
Abrazo.
Muy bueno!!
No sé por qué, pensé en Cortazar, tiene un aire a sus cuentos.
mariarosa
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