jueves, 28 de julio de 2011

Carta a Papá Noel

Viejo barbudo:

Maldito avaro, que año tras año pasás sin dejar ni un miserable saludo por casa, mientras que a los niños de los vecinos tapás de regalos, espero que este año te acuerdes de mí.
Y no justamente por lo que te pida o por cómo me porté en el año, que eso a vos no te debería importar un pito. Lo que espero que recuerdes es la caña voladora con la que voy a partirte el trineo ese en el que viajás. Así que más vale que volés con prudencia y si tenés agallas debajo de ese traje de maricón, vení a dejarles los regalos de siempre a los vecinitos de al lado.

Gonzalito, de Barrio La Potota


 Microcuento originalmente publicado en la web "Cuentos y Más" [http://www.cuentosymas.com.ar]

domingo, 24 de julio de 2011

Maldición de carnaval

Detrás de uno de los miles de disfraces, estaba el amor de su vida. Pero el suyo era un carnaval eterno y las máscaras no caerían jamás.


Publicado originalmente en "Cuentos y más" [www.cuentosymas.com.ar]

jueves, 21 de julio de 2011

Pliegos

Esa mañana despertó sintiéndose un origami. Plegado y armonioso, salió al balcón. Sus dobleces brillaron al sol. Vecinos de otros edificios lo miraron con recelo y marcada envidia. Aquello lo llenó de orgullo. Más aún cuando se hizo visible el fracaso de algunos de estos, que intentando opacarlo se arrojaron al vacío pretendiendo ser aviones de papel, sin lograr, sin embargo, su cometido.

sábado, 16 de julio de 2011

Reproches cósmicos

- Pero mirá que la hiciste linda eh.
- Se me fue de las manos, ya te dije - replicó - ¡A vos no te pasó nunca, ahora!
- Fijate bien, fijate... cuarenta constelaciones y ni un solo planeta habitado por seres como estos. ¡Ni uno solo!
- Bueno, por uno solo, tanto escándalo...
- Si, uno, pero vale por cuántos. Están haciendo mierda todo.
- No exageres.
- Pero claro, el señor dijo "y se le damos la facultad de pensar", y si "dejamos a dos solitos acá", y si... pero porque no te pusiste a contar astros.
- Má si, siempre terminamos discutiendo. Andá para tu casa, haceme el favor. Y la próxima ves que te invite a tomar algo, haceme acordar que te amordace, loca.

jueves, 7 de julio de 2011

Boletos

Jaime compraba solo boletos de ida. La idea de volver no lo entusiasmaba. Cuando llegaba la hora de regresar, lo hacía y punto. Por eso a todos les sorprendió cuando anunció que había comprado ida y vuelta. Y más aún cuando con los años, comprendieron que jamás haría uso del segundo.

viernes, 1 de julio de 2011

El concierto

Al colocar el violín sobre el hombro, notó su impertinencia: había asistido al concierto en calzoncillos. Supo por el calor corporal, que su temperatura había ascendido al menos cinco grados. Se imaginó, totalmente ruborizado. Se darían cuenta, no le quedaba la menor duda. Cerró los ojos y se concentró en los primeros compases. El teatro al escuchar el comienzo de la obra, aplaudió de pie a la Orquesta Desnuda.


Este micro relato obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional de Microrrelatos Latin Heritage Foundation e integra, junto a los demás ganadores, la antología "Desde el yacuzzi", que se ofrece por Amazon.

lunes, 27 de junio de 2011

Regreso sin gloria

Con la desilusión como bandera, recorrió esos metros finales hasta su tumba de cuatro paredes. Lo tenía decidido. Allí se escondería de la realidad, de las voces fáciles, de los cánticos oscuros. El mundo se había derrumbado, los colores apagado. Incluso sus ojos, marchitaban errantes, bajo una lámina de lágrimas.
Sus pares desesperados marcharon con la furia equívoca, pero el se decidió por la resignación silenciosa. Era el destino el que había hablado. Y lo que había dicho, era suficiente. Cerró las puertas de su hogar y se tumbó en la oscuridad. Allí, en la soledad de dolor, lloró a cuatro mares.
Mañana será otro día, repetía. Pero por más que lo deseaba, sabía que ya nunca así sería. Porque esa jornada nefasta, por siempre en él viviría.

miércoles, 22 de junio de 2011

Teoría del bienestar

¿Sabés - me dijo un amigo, muy propenso al pensamiento filosófico - cuánto notás que las cosas van a ir bien en tu vida? Cuando comprás seis panes de torpedo y elegís de la góndola de los fiambres una bandeja de queso de máquina y otra de mortadela y al llegar a tu casa descubrís que hay seis fetas de cada cosa en su respectivo lugar.
Supe de inmediato que tenía razón

domingo, 19 de junio de 2011

El olvido

El libro de récords mundiales indica que el hombre que más años vivió en la era moderna es don Jaime Barrientos, un mendocino del monte, que alcanzó los doscientos cuarenta y tres años. Lo que no dice el enorme volumen es que Jaime, enfermo desde la adolescencia, sufrió décadas y décadas, todo por culpa de la muerte, que olvidaba recogerlo cada noche.

martes, 14 de junio de 2011

La peor noticia

Jacinto soñaba tener una vida corta, como lo eran sus relatos. Microrrelatista por vocación, evitaba todo compromiso a largo plazo. Por eso, cuando su doctor le comunicó que estaba tan sano que viviría más de cien años, corrió hacia le ventana del consultorio, ubicado en un quinto piso, y se arrojó al vacío. El común de la gente aún no le encuentra explicación a su acto de suicidio.

jueves, 9 de junio de 2011

La copa encantada

El catador llegó a la última copa. El concurso estaba muy luchado. La bebió saboreando como se debe, apreciando la textura, el gusto, el color. Se sintió raro y se desmayó. Despertó en brazos de una bruja, que invitándolo a un trago en un fino cristal, le indicó que ahora era suyo.

domingo, 5 de junio de 2011

Pintura callejera

La letra se contorneaba en la melodía y chillaba con ganas "a la gente la ayuda la gente" mientras por la vereda el mundo le era indiferente a ese grito desgarrado de ilusión.
En la esquina dormían dos borrachos, sin miras a despertar. Frente a los coches detenidos en el semáforo, tres chicos hacían malabares mientras otro recorría las ventanillas buscando monedas que tardaban en llegar.
Mientras avanzaban los vehículos, por las veredas pasaban niños muy pequeños con la mano estirada y los rostros sucios, balbuceando algo parecido a "tiene algo don".
No muy lejos, en la plaza, el pegamento iba de mano en mano. Así se sentía menos el hambre, así el dolor dolía menos y la vida o eso parecido a ella, se hacía más amena.
Como manchones bajo el sol, corrían dos muchachos con las capuchas hasta los ojos. Detrás los perseguía un pobre diablo que no dejaba de insultar y pedir que le devolvieran lo robado.
En su andar, la multitud dejaba atrás promesas disfrazadas de pasacalles, rostros enormes en carteles sonriendo con un único fin. El aire se llenaba al mismo tiempo de hipocrecías y gases tóxicos.
El diariero, en tanto, no dejaba de mirar de reojo las noticias en los matutinos y de angustiarse por tantas disputas sin sentido. Algún que otro pedía palabras cruzadas y consideraba que era lo mejor.
Rosa, la moza del bar, esquivaba como una acróbata a la gente que no la dejaba pasar, mientras con su mano derecha en lo alto, las pequeñas tazas hacía tiritar.
Por algún desagüe de la lluvia se había ido también el respeto, los valores, hasta la mismísima humanidad.
La música era ahora otra, pero resonaba de la misma manera ante la indeferencia de todos, el ruego de una letra que casi herida pedía a gritos: "que no se quede mi pueblo dormido".
Y la pintura de aquella calle, sin embargo, se oponía a cambiar.

martes, 31 de mayo de 2011

El manto allá arriba

Deplay Duploy era un hombre sin rumbo, que vagaba por el mundo. Supo recorrer los continentes más de una vez. Ya grande decidió poner fin al periplo, refugiándose en una humilde vivienda en el campo argentino. Un periodista se enteró de su historia y lo entrevistó.
- ¿Porque este lugar, en el medio de la nada? preguntó al fin.
El avejentado aventurero sonrió y respondió:
- Toda la vida las estrellas me vieron viajar de un lado a otro, los cielos celestes fueron testigos de mis osadías y los nubarrones me persiguieron sin darme alcance, lo mismo que las tormentas, los vientos, el sol y la luna. Hoy contemplo todo eso serenamente, en la vastedad de este paisaje, sabiéndome su amigo, entregándome a su encanto. Aguardo con calma el momento de volverme parte de él, de fundirme en el aire, de ser libre y poder observar a otros darse cuenta que lo que buscamos, en realidad está siempre cerca nuestro.

sábado, 28 de mayo de 2011

Un sueño - Juan moneda

 
Un sueño
Tengo un sueño, dijo. Un sueño de éxito y futuro. Pero para ello... No lo dejaron terminar, sabían que seguía a continuación. Lo tildaron de delirante. Pero cierta reina le creyó. Y el tal Colón, finalmente zarpó.

Juan moneda
Juan pedía monedas en la esquina desde que la gente tenía memoria. El día que lo vieron llegar en coche y bien vestido, no creyeron que era el. Aún tampoco lo creen, por más que otra vez está sentado, con sus ropas nuevas, pidiendo monedas en la esquina de siempre.


Textos seleccionados para la antología del III Concurso de Microcuentos "Valladolid Internacional", inéditos aún en el blog.

sábado, 14 de mayo de 2011

Gente ignota: Foucault I

1819: - ¡¿Qué hace con eso, doctor Laënnec?!
- No se inquiete, monsieur Foucault, que no lo voy a insertar en ningún orificio del cuerpo de su señora esposa.
- Más vale que así sea, doctor, de lo contrario seré yo quien haga estragos con usted y ese aparatito.
- Tranquilo, he llamado estetoscopio a este artilugio de mi invención que tiene la virtud de poder auscultar los latidos del corazón sin humillar el recato de las damas.
- Muy ingenioso, se ve que la ligó por andar oyendo corazones a oreja pelada...
- Y... avatares de la medicina. A propósito, ¿qué nombre le va a poner a este luminoso bebé?
- Jean-Bernard-Léon Foucault.
- Ah, sencillito.
- Muy chistoso. ¿Usted cómo se llama, doc?
- Emmm, René Théophile Hyacinthe Laënnec, pero me dicen Rana.
- ¡Ja! Éste será León, a secas.

1830: -¡Maaaaaaaaaaaa!
- Leoncito, enfant terrible, debes llamarme Mère.
- Ufa, Mère, ¡quiero ir a la escuela!
- No te hace falta, Leoncito, con tu padre te daremos toda la educación que necesites para sobrevivir en esta Francia convulsiva.
- Ah... ¿convulsiva? ¿Y eso?
- Oh, nada, cuando estudies medicina, aprenderás.
- Grap... ¿medicina?
- Sí, ¡aller! vete a ayudar a tu padre que está enredado en cientos de folios.

Entre 1835 y 1840: - ¡Maaaaaaaaaaa!
- Leoncito, garçon terrible...
- ¡Ya no uso pañales, Mère..! Debes saber que Père me consiguió un lugar como ayudante del gran doctor Donné.
- ¡Bonnes nouvelles! Serás médico como el gran Alfred Donné...
- No, Mère, siento desilusionarte, seré físico.
- ¿Físico? ¿Físicoculturista?
- No, Mère, físico como Descartes, Pascal, Laplace, Lagrange y el eléctrico Ampère, que en paz descanse.
- ¿Murió Ampère?
 - Me lo dijo el doctor Donné. Y también me dijo que escasean sucesores...
- Francia ha dado grandes científicos ya. Hacen falta médicos. ¿Cómo es que se te ha ocurrido eso de ser físico?
- El laboratorio del doctor Donné me ha inspirado. Según él, desde que Volta inventó la pila en 1800, no han parado de suscitarse nuevas aplicaciones de la electricidad y nuevos descubrimientos. Hay mucho por conocer y muy pocos que se atreven a desafiar los escritos de Newton. ¡Lo consideran un dios!
- Hay que estar más loco que tú, mi hijo, para divinizar a un inglés...
- Será un genio, pero no infalible.
- Ay, si mi Leoncito venciera al Gran León...
- Mercí, Mère, yo sabía que eso te iba a convencer.
- ¡Aller, mi garçon predilecto!
- Sí, ayer sí. Ya no uso pañales, Mère. Estarás orgullosa de mi.

Entre 1840 y 1848: - León, ven aquí, obstinada rata de laboratorio. Sal a la luz, que te quiero presentar a alguien.
- Enseguida, doctor Donné.
- Mira, te presento a Armand Hippolyte Louis Fizeau, viene a pedirme consejo, está tan fanatizado como tú.
- Bonjour, Arm... grap.
- Me dicen Poli.
- Fiuuuu, yo soy León.
- ¿Me parece o tenemos edades semejantes, León?
- 19 de setiembre de 1819.
- 23 de setiembre de 1819.
- Debes saber que los mayores merecen su debido respeto, je.
- Ni sueñes entonces desafiar a Newton. Hay que perderle el respeto a los grandes, León.
- Tienes razón, Poli.
- ¿Por dónde empezamos?
- Por la luz, obvio, le llevamos más de cien años de ventaja al gigante inglés.
- ¡Agarrate, Isaac!
- ¡Allos, enfants de la Patrie...
- le jour de glorie est arrivé!


Notas:

1819: Nace en París Jean-Bernard-Léon Foucault, hijo de Jean Léon Foucault, un reconocido editor de libros. Me pareció simpático meter aquí a Laënnec, reconocido como el inventor del estetoscopio, que vivía en París en esos días.

1830: Foucault recibió sólo la educación hogareña mientras ayudaba a su padre en el trabajo. Sus padres querían que fuera médico, pero él no estaba muy convencido.

Entre 1835 y 1840: Consiguieron ubicarlo como ayudante del gran Alfred Donné, descubridor de la leucemia y de varias enfermedades relacionadas con el sistema genital femenino. En ese mundo de laboratorio confirmó su interés por la ciencia más básica: la física. Los descubrimientos del primer tercio del siglo XIX lo asombraron y estimularon. Soñaba con encontrar errores en los trabajos de Newton, a quien muchos consideraban iluminado por dios.


Entre 1840 y 1848: Conoce a Fizeau, quien sería su amigo y compañero de desafíos experimentales. Ambos competían en ingenio y se complementaban en sus estudios relacionados con las diversas ramas de la física. Pronto sorprenderían al mundo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Micros por la identidad

Los siguientes son los tres micro relatos publicados en el sitio web "Cuentos y más" Juan José Panno y Mónica Pano, en la convocatoria por la "identidad nacional". El primero de ellos además salió en la edición impresa de Página 12 y Tiempo Argentino. El segundo, también fue publicado en Tiempo Argentino.

Nacer
Nací un 24 de marzo de 1976. Justo el día del último golpe en el país. No supe de la coincidencia, hasta ya adolescente. No comprendí lo que significaba, hasta ser adulto. Me cuesta saber sin embargo, que todavía haya gente que quiera olvidarlo. Cada año enciendo las velas sobre la torta y dejo que ardan, sin apagarlas. Es que veo en estas, las llamas de la memoria, crepitando en la brisa, luchando para no morir. Se apagan, claro está. Pero cada año, las enciendo otra vez, soñando con verlas vivas por siempre, para que el ayer no se vuelva a repetir. Cada año, al recordar, nazco de nuevo.

Marcas
- ¿Qué son las marcas en la pared? preguntó Luisito a su abuela, mientras mamá dormía una siesta. La anciana le sonrió y con su mano ajada por el tiempo le acarició el flequillo.
- Son los años desde que el abuelo no está – contestó solemne.
- ¿Y dónde está? - preguntó intrigado el niño.
- Se lo llevó gente muy mala hace años y nunca más volvió.
- ¿Cómo?... ¿Vos no pudiste decirles que no se lo llevaran?
- Nadie pudo, nadie. Pero ya no volverá a pasar, gracias a esto – le dijo al tiempo que le tocaba con un dedo la cabeza – La memoria.
Y Luisito sonrió, contento con poder lo que antes nadie pudo.

Omisión del ayer
Las noticias hablaban del ayer, de algo malo. Lo había escuchado en letras vestidas con melodías y alguna que otra revista, en la escuela. Pero no comprendía que tan importante era eso de la memoria. Al fin de cuentas, todo el mundo decía que lo que importaba era el futuro. ¿Para que preocuparse del pasado? Allá ellos se dijo y siguió mirando la tv.
Era un 23 de marzo del año 1976 y la historia estaba a punto de volver a repetirse. Mientras que en el país, los que podían, miraban la tv.

sábado, 30 de abril de 2011

La dama atrevida

Susana de Lamas fue amante de varios millonarios hasta que se casó con Pierre Fountaine. De gustos exóticos y también clásicos, hizo plantar ciento veinte palmeras dentro de la mansión que compartían en las afueras de Los Ángeles y comprar cinco Monet auténticos.
De tarde, disfrutaba leyendo un libro bajo las anchas hojas de las árboles interiores y de noche, bebiendo tragos preparados por un barman privado mientras observaba con detenimiento las pinturas de su artista predilecto.
De noche sucedía lo previsible: le pedía a su marido que empleara la fuerza de una palmera y la tratara con la delicadeza de una pintura.
Sin embargo, según confesara a sus amigas más íntimas, seguía gozando más con sus lecturas y brebajes alcóholicos.

viernes, 15 de abril de 2011

Ausencia de luz

El faro me anuncia que he llegado lejos. Erguido, imponente, me da la espalda. Su luz apunta directo al mar, barriendo la desolada faz de las aguas. Bajo el manto oscuro de la noche comprendo que aquel monumento del hombre me reduce a la nada. La mísera condición de mi existencia me ha llevado hasta sus pies. Ante su excelso porte, caigo de rodillas. El alborozo de horas premilinares se ha ido, como la luz del sol. Aún mis manos desprenden el aroma de la muerte. Entre mis ropas se oculta la hoja con filo, impregnada de sangre. Quiero que la luz me apunte, me señale. Mis pasos me han llevado hasta la costa a expiar mis pecados. Pero el faro me ignora, me rechaza. Es horrible, pero ni siquiera se entera de mi presencia. Me voy, lo dejo atrás. Quizá sean necesarios más sacrificios para que su magnificencia me redima, en tanto, te esperaré en la penumbra de cualquier esquina.

sábado, 2 de abril de 2011

Berretín del andar

Despertó amanecido en la plaza del barrio y sin un billete encima. Transpiraba champán y olía a una mujer que no recordaba. En sus zapatos el berretín del andar nocturno desparramaba vestigios de una noche ajetreada.
Una anciana con cara de ir a la iglesia rehusó a mirarlo, ofendida de vaya a saber qué. El canillita niño se acercó con un diario en la mano y un grito en la garganta. No nene, no quiero, le dijo con la boca áspera de la resaca. Pero volvió a llamarlo, al ponerse de pie.
Le pidió fiado, dos matutinos del domingo. No solo los billetes se habían llevado los labios color rubí que habían besado su mejilla, también los pantalones y hasta el canzoncillos color carmesí.
Envuelto en políticos, discursos y chorros, un gol en contra y cuatro fijas en el turf, corrió hacia su casa rezando para los adentros para que su vieja madre se iluminara y le dejara abierta aunque sea una ventana, porque hasta de las llaves desconocía el porvenir.

sábado, 26 de marzo de 2011

Del infierno

Palidece el invierno
en tus brazos
bañados de carmesí
gobernado de dolor
Las risas del averno
sentadas a regazo
del oscuro porvenir
y tu, sumido en sopor

Se despiden los ojos
del mundo conocido
Se apaga la vida
en el desconcierto del horror
Solo un destello rojo
suficiente y retorcido
de una mente malparida
para dejar al mundo sin color

Los diablos dicen adiós
sin esperar la partida
Al paso toman el alma
y el resto empujan al fuego
Tu último rezo a Dios
en una oración sentida
Pero entonces viene la calma
porque sabes que el juego se acabó