jueves, 22 de octubre de 2009

Pena sin nombre

Se me cayó una lágrima al oír hablar de él. Sentí que se deslizaba veloz por la mejilla y se dejaba caer al vacío, sin darme tiempo a secarla con el dorso de la mano.
Cayó muy oronda al suelo y la perdí de vista debajo de la suela del zapato. Miré si salía por el otro lado, pero esperé en vano. Levanté entonces la pierna para buscarla, pero ya no estaba allí.
La muy pilla se había escurrido sin que la viera y ahora deambula por ahí, llevando mi pena por todas partes y sin siquiera haberme preguntado por quién.

8 comentarios:

d80 dijo...

jaja impecable relato de un sabor melancólico y simpático a la vez, no sé porque pero mientra lo leía lo veía dibujado por Liniers....
genial Netito!
te dejo un abrazo con lágrimas emocionadas buscándose por ahí!

Luis dijo...

Si es que las lagrimas tienen esas cosas. No conocen el sentido de la intimidad, de la privacidad. Para ellas todo lo tuyo es suyo y se acabó todo.
Me gusto mucho el cuento.

SIL dijo...

HAY PENAS QUE DE TAN GRANDES,
NO TIENEN NOMBRE , Neto...


Esta entrada amerita realmente que se me PIANTE OTRO lagrimón... no?

En fin.

Con tinta violeta dijo...

Felicidades Neto, corto, con las palabras justas, y el interrogante final perfecto. Al oir hablar de él, pero...¿porque esas palabras producen ese sentimiento que se escapa "a su bola"(aquí lo decimos así, no se si vosotros lo decís igual) sin el más mínimo respeto por uno mismo, dejando al aire el alma...?Yo lo he vivido...y tu lo has contado.
Me ha gustado mucho.
Saludos.
Paloma

Lisandro dijo...

Seguro que en la inconciencia sabras por quen será esa lagrima!!! un abrazo amigo, buenisimo post!

Netomancia dijo...

Dieguito, como un relato gráfico, si, quedaría estupendo, no? Un abrazo!

Luis, bien dicho, qué lindas palabras. Gracias!

Doña Sil, ojo el lagrimón, no vaya a ser muy grande y atropelle a la otra lagrimita. Saludos!

Doña Tinta, muchas gracias, que alegría que le haya gustado. Aquí no, no le decimos "bola", pero el sentimiento si es el mismo. Saludos!

Lisandro, puede que el personaje, vaya a saber uno por quién llora el hombre. Un abrazo!

el oso dijo...

Hay cierta sabiduría en las lágrimas, que tratan de llevarse las penas para que cada una de ellas no crea que es la última.
Buenísimo, Neto...

Empezando a leer de nuevo, me reporto en este espacio que extraño demasiado.

Noesperesnada dijo...

Lo que se dice una lagrima en pena...

Buen post!