jueves, 11 de marzo de 2010

Aventurillas 03: ¡Allá vienen!

para Yus
- Dale, vamos a patear.
- Perá que pregunto si mi mamá me deja. Me parece que tiene miedo que pase algo.
- ¿Qué va a pasar?
- Va a haber policías, seguro.
- No pasa nada, mi mamá va a mirar también.

El almuerzo había sido tenso, las gargantas anudadas, la incertidumbre. Los chicos rodeando la mesa intuyendo que algo extraño acaecía en los ojos de madres y abuelas, en sus largos silencios y respuestas esquivas. Demasiado seguido los mayores murmuraban por lo bajo. En los chinchones de sábado a la noche, mientras los grandes valores repetían una y otra vez sus cansinos y demacrados tangazos llorones, se cruzaban algunas palabras que los chicos memorizaban como mantras. Algo pasa y es algo grande.
Y jugar a la pelota, qué otra cosa para los chicos. La pelota, los soldaditos con su fuerte, la gomera, las escondidas, todo aquel mundito enorme que pugnaba por permanecer ajeno a las preocupaciones que se vivían.

- ¡Pateá, dale!
- Sí, pero acomodá el arco, que se va a la cuneta...
- Mirá cuánta gente viene, mirá.
- Ufa, que no se metan en la cancha.
- ¿Ya vendrán?
- Mmm, no creo, es temprano.

No eran pocos los que se acercaban, bicicletas, amas de casa secándose las manos en el delantal. Era raro ver las Dos Rutas con tanta gente acercándose. No era procesión de la inmaculada. Todos se acercaban lentamente, mientras los pibes peloteaban tratando de que no les invadieran la cancha.
Un auto con llamativas banderas pasó bocineando hacia el centro. En la esquina de la farmacia de González había policías. En la escuela comercial también.

- ¿Viste Ricardo del Campo? No lo aguanto.
- ¡Cómo lo jode al Zorro!
- ¡Gooolll de Scotta!
- ¡Alto! ¡Fue alto! ¡¿Qué va a ser gol?!
- ¡Si no saltaste!

Conocidos y extraños, de uno y otro lado de la gran alcantarilla donde cazar ranas era el delirio. Donde la pelota se revestía de agua podrida sin inquietud porque igual la iban a cabecear. Donde había que agarrarse de un miserable yuyito para traerla al borde y acercarla con la punta de la zapatilla, proeza para valientes.

- ¡Allá vienen!, gritó alguien.
- Dale pateá el último.
- Pará, vamos a ver.

Era el dieciséis de marzo del setenta y cuatro. Miles de obreros marchando desde la zona fabril con el sol bañando las frentes perladas. Cantando, conversando, expectantes... Momento culminante de la gran aventura villense.
Y aplausos y manos levantadas y algunos pañuelos al aire.
Pibes arrimados al zanjón tratando de identificar -con esa orgullosa ignorancia que da la inocencia cuando se viste de intuición- a sus padres entre el gentío.

Algo grande estaba pasando.
Pero no iba a quedar así...

9 comentarios:

SIL dijo...

Déjà vu:
copio y pego de SUS APUNTES:

Tantos años sangrados...

¿Hemos aprendido algo como Nación, como pueblo, como seres humanos?
¿Hemos avanzado?

Vale la pena salir a la calle?
Alguien nos escucha?
Alguien atenderá los reclamos justos ?

De aquel ¨Villazo¨ hasta hoy...
Sabiendo que tu alma jamás se rinde,
y tus brazos jamás se caen.

Cantando como León,
que todo está guardado en la memoria...
¿Qué le decimos a nuestros hijos?


¿Con qué excusa le pedimos que tengan fe,
si sus propios padres padecen la misma sed?

Besos copiados y pegados...

d80 dijo...

Que relato épico y cargado de sentimiento el de hoy querido Oso. Que bien retratado ese pedazo grande de historia, donde aún los valores valían y no eran "lindas" palabras como las que se usan hoy para la teoría militante tan alejada de la práctica.
Los pibes en medio de todos los acontecimientos, rodeados de "algo grande y extraño" que no comprenden y su preocupación por que no les pisen la canchita es una imagen perfecta de la niñez en tiempos confusos y revueltos, como la de tantos de nosotros.
Que bueno que nos refresques la memoria a menudo con estos textos cargados de pasión y respeto.
Un abrazo enorme!

Netomancia dijo...

Aquí las Aventurillas han abierto la puerta a un pasado que no merece olvido y que marca quizá un antes y un después, aunque a veces los tiempos huelan a las cosas nunca cambian.
El contraste entre el juego y la realidad, entre los niños y los grandes, los conflictos de la sociedad y las anécdotas de un picado, es fantástico. Porque incluso esos detalles de potrero hoy en día parecen diluirse a medida que pasan los años...
Hermoso texto, excelente la forma de haberlo contado.

Un abrazo!

Felipe R. Avila dijo...

Oso querido: no se lo que pasó ese día pero me parece extraordinario como construiste el relato combinando lo de la manifestación d elos grandes con la mirada de los chicos y su mundo,tan importante para ellos.
Felicitaciones!
F.

Anónimo dijo...

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el oso dijo...

SIL:
Dicho en mis apuntes. Gracias una vez más. Besos.

DIEGUITO:
Gracias, esa es la idea. Traer cosas vividas como se vivieron en el momento.

NETO:
Aventurillas para los chicos, gran aventura para los grandes, que seguimos pisando la cancha.

FELIPE:
Fue un momento extraordinario para Villa y no queria dejarlo fuera de estas aventurillas.

ANÓNIMO:
¿Lo qué?
¡Que te recontra por las dudas!

¡Gracias amigos por leer!

Anónimo dijo...

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Netomancia dijo...

Ja, Oso, el anónimo por las dudas cantó retruco, que lo parió estos encapuchados de la internete.

el oso dijo...

¿Encima me dice que me tome un valium o algo así?
Me vio alterado este...