miércoles, 26 de marzo de 2008

Literatura barata y alma de goma

para Germán

Porque falta tu mano en mi espalda

es más difícil distinguir adelante y atrás,

avanzar, frenar o volver.

Porque falta tu pregunta en mi oído

es más difícil la pregunta en mi sien,

mi duda que espera, mi sí, no, no sé.

Porque otros nudos ato,

subo a mi garganta desde dentro

o desato en dos lágrimas indecisas.

Porque me faltás más que antes, que me faltabas,

que te faltaba, que nos faltaba.

Porque sé qué conquistas te llevan

sonrío de mañana y miro al norte un sábado a la noche.

Porque las madrugadas te buscan

en largas veredas de saludo esquivo.

Porque sé que un día fugaz o no

volverá tu mano en mi espalda,

tu pregunta en mi oído,

mi mano en tu hombro cargado de años

y veré tus ojos que siempre ven más,

dejo de escribir lo que quizás nunca vuelva a hacer.

5 comentarios:

diego dijo...

pucha, se hasta se me retuerce un lagrimón... nada de trsitezas ni melancolias, es el simple hecho de la amistad como prueba filosófica de la razón, del cuerpo a disposición del arte; no me vengan con lo de alma de goma, esto es de fierro y del bueno!
en fin uno nunca sabe si los caminos se cruzan por algo o sólo por desaparecer; pero si podemos estar seguro que los pasos que se dieron juntos no se borran de estas nubes ladronas de sueños que terminamos siendo; muy bueno oso, y por supuesto el "abuelo jedi" se merece estas palabras y muchas mas!

melina dijo...

cuánta sensibilidad!
siento que cualquier palabra que diga no va a alcanzar para mostrar mi emoción.
se me escapan unos cuantos lagrimones que han querido pasar de largo el nudo en la garganta, porque este texto merece tanta sinceridad como la expresada.

un gran abrazo!

Netomancia dijo...

Qué lindas palabras. Cómo dice Diego, don Germán se las merece.

Cristian dijo...

Es increíble haber naufragado en este aire y dar con estos puertos, cargados de nubes, sensibilidad, letras y tanta cercanía....

Un abrazo grande para todos ustedes..!!!

desde acá cerquita.

Sandra dijo...

En mi vida Germán se llamó Gabriela.
Sin duda los abrazos, las respuestas, los instantes, la complicidad amiga, permanecen más allá de emepeñadas distancias, de caprichosos bifurcados caminos.
Algo siempre permanece intacto trás del tiempo...