sábado, 20 de diciembre de 2008

Las horas de un tiempo sin tiempo

Ahora que ya se ha ido, me pregunto si su llegada no perteneció a otro tiempo.
La llovizna de estos días sin viento llegaba hasta mi puerta, aunque nadie golpeaba en la parte gris. A veces me parecía demasiado insólito creer que el espejo no reflejaba nada. Ni una sensación, ni una palabra, ni un brillo reproduciéndose del reflejo de otro reflejo. Era todo demasiado pequeño, conservado, aplaudido en los momentos de ninguna coincidencia.
La habitación, comprimida de olvido, latía inseparable de mí.
La caótica escena de su presencia me hizo vulnerable y oscura.
Llegó sin esperar.
Se instaló por semanas, por meses, pasaron años tal vez, no sé, el tiempo parecía ser externo a las situaciones. Siempre fue sol, siempre fue noche, era todo lo que no podía existir junto, y no me servía. Aun, faltaba tanto para que se fuera.
Mi retracción era inaudita.
Cerré las cortinas, preparé café y acondicioné el living para la próxima eterna cita de diván que se me proponía.
Luego fue todo tan bizarro. Recordé sucesos de comunicación de todo tipo, pero ninguno que se llevara la esencia del fuego tan repentinamente como este. Todo parecía otro todo. Un todo insondable sumido en el letargo. Una esfera enredada. Un todo que reconocí.
Su actitud no dejaba huella, pero accedía directamente en la historia.
Dejé de esperar que por la ventana entrara algo de luz.
El tiempo después fue sordo, invertebrado de condiciones.
Supuse, entonces, que su marcha ya estaba lejos de casa.

4 comentarios:

melina dijo...

Respuesta al pedido del 27 de noviembre, post del oso "en sisteron": bueno.

jajaja no, en serio, recién leo el mensaje jaja
debo la historia de la nueva casa en letras porque en foto la pueden ver en melinageorgiadis.com jaja publi incluida. la foto de inicio es nuestra cocina..
a ver que me cuentan eh!

el oso dijo...

La habitación, comprimida de olvido, latía inseparable de mí.

Meli. La sutil elegancia de tus letras hacía notar su ausencia a gritos.
La cocina es nuestro rincón más íntimo, donde pergeñamos la vida y la muerte de cada día. (L. Borgia)
¡¡Felicidades!!

Netomancia dijo...

Se agradece su amabilidad y su calidad para cumplir con el pedido. Es realmente maravilloso leer de corrido este breve texto!
Y ya mismo voy a conocer la cocina. No estará llena de humo, no?

Carla dijo...

Muy buen texto... las sensaciones de la protegonista estan maravillosamente relatadas.