domingo, 2 de marzo de 2014

Situación en la aseguradora

La sala de espera estaba llena, pero por suerte el siguiente número era el suyo. Al escucharlo, se puso de pie y avanzó hacia el mostrador principal. Una joven tomó el papelito que le extendió y le señaló una puerta al fondo del pasillo a la derecha.
Allí lo recibió una mujer algo mayor que la recepcionista. Tras el saludo de rigor, lo invitó a tomar asiento.
- Bien señor Gallardi, dígame, en qué puedo ayudarlo ¿Qué es lo que viene a asegurar?
- Mi herramienta de trabajo - dijo Gallardi señalando hacia abajo, en dirección a sus piernas.
- ¡Es futbolista! ¡Pero que bien! A mi marido le encanta el fútbol. Yo no entiendo nada. ¿Y dígame, por curiosidad, en que equipo juega? Dígame Boca, dígame Boca, que mi marido se muere...
- No señora, le señalo... esto.
- ¿Qué cosa? - preguntó con curiosidad la vendedora, poniéndose de pie y mirando por encima del escritorio - ¡Oh! ¿Se refiere a la... digo, al...?
- Si, quiero asegurar mi miembro viril.
- Disculpe que me quede sin palabras, es la primera vez que veo algo así. Perdón, quiero decir, que me piden algo así. Usted me entiende. ¿Y para qué lo necesita asegurado? ¿En qué trabaja?
- Soy actor porno.
- Es... - la mujer sopesó la situación, respirando hondo - Bien, realmente esto no me había pasado nunca - dijo, dejando escapar unas risitas - Déjeme ver, que busco entre los papeles, a ver que encuentro sobre esto. Supongo que querrá un seguro por accidentes.
- Si, accidentes laborales.
- Claro... si. No me imagino. Si, bueno, me imagino. Pero, es decir, accidentes accidentes. Un golpe, algo que se cae encima.
- Si, lo que sea. Que me lo doblen sin querer, o que lo muerdan. Me gustaría que se contemplen todas las posibilidades.
- Claro, mordidas. No lo pensé. Bien, si, déjeme que vea... - la mujer sintió que transpiraba, la situación la incomodaba - Porque tengo que ver si....
- ¿Necesita revisarlo?
- ¿Revisarlo? Los papeles, si. Revisar los papeles.
- ¿Y al miembro? ¿No debe ver en que condiciones está?
- ¿Verlo? Oh, si. Claro. Pero tenemos peritos para eso. Es decir, yo puedo si quiere, pero lo tienen que peritar expertos. No es que no sea experta... no, perdón, no quise decir eso. O si. No, espere. A ver. Aguarde que aclaro un poco las ideas - volvió a lanzar varias risitas una tras otra - Los peritos son expertos en temas en general, no quiero decir que sean expertos en...en... bueno, usted ya sabe.
- Está bien, no tengo problema sobre quién me lo mira. Pero quisiera también que se contemple in itinere, por si tengo un accidente camino al trabajo.
- ¿Camino al trabajo, usted ya...?
- Un accidente de tránsito o algo desafortunado.
- Entiendo, entiendo. Bueno, el perito de todas formas tiene que determinar el valor.
- Estoy cotizado como el mejor actor porno del país.
- De todas maneras necesitamos el informe de esta persona.
- ¿Necesita que le traiga películas?
- ¿Películas porno? ¡Me matan acá!
- Tenga en cuenta el granizo.
- El... ¿granizo?
- Filmamos a veces en exteriores, no importa el clima.
- Granizo entonces. ¿Algo más que tenga presente?
- Si. Seguro contra terceros.
- Contra... ¿usted dice para el caso de lastimar a alguien?
- Nunca se sabe. Mire el tamaño, puede resultar peligroso - dijo Gallardi, bajándose los pantalones.
- ¡Súbase eso, de inmediato! - ordenó la vendedora, que trataba de mirar hacia un lado con el ojo derecho, en tanto el izquierdo se mantenía en su sito, observando todo con detenimiento.
La mujer se puso de pie y le pidió que aguardara. Luego salió de la oficina para volver minutos después con el gerente de la casa aseguradora.
- Estimado, Palacios mi apellido. Me han dicho que usted es Gallardi, el famoso actor porno.
- Yo no le he dicho que es famoso, señor Palacios - interrumpió la vendedora.
- Mónica, por favor, ¿me va a decir que nunca ha visto una de Gallardi? Mi preferida Gallardi es "El doctor te la pone sin anestesia". ¡Qué película Gallardi! ¿Nada de efectos, no? ¿Es todo... real?
- Por supuesto. Por eso quiero asegurarla. ¿Necesita ver?
- Debo admitir que me gustaría Gallardi, pero para eso tenemos peritos. En realidad, venía a pedirle un autógrafo.
- Pero señor Palacios, lo llamé para que me ayudara con la situación.
- ¿Qué situación, Mónica? Hágale el seguro y no le haga perder más tiempo.
- Pero... ¿qué le aseguro?
Palacios, ofuscado, la buscó dentro del pantalón del actor y la sacó con violencia.
- ¡Esto asegure Mónica! ¡Y no rompa más las pelotas!
- Esas también me gustaría asegurar - acotó Gallardi  - ¿O vienen incluidas?
- ¿Vienen? - preguntó Mónica buscando ayuda en Palacios.
- Si no vienen, nosotros las incluimos, como gentileza de la casa, Gallardi - respondió Palacios.
El actor agradeció con un movimiento de cabeza y luego, con mucha profesionalidad miró al gerente y le dijo: Sin ánimo de ofender, ya puede soltar.

5 comentarios:

el oso dijo...

Jajajjaja!!!! Entusiasmose el gerente!
Mejor no comentar sobre las anécdotas que estoy recordando.
Abrazo!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No es cuestión de discriminarlo.
Si paga, no hay razón para no tomar el seguro.
Me gustó la reacción de la especialista del seguro.

SIL dijo...

Jejejejeje, me mató lo del granizo. (aunque contra el tiempo... no hay ná :D



Che, y que con tanto shock no se olviden de incluir en la póliza previsión contra la acción directa y/o indirecta de fuego, rayos o explosiones... :D




Abrazo !!

nele b dijo...

JAJAJA Es la primera vez que entro a este blog y le aseguro que lo seguiré haciendo. Muy buena la entrada, usted sí que me atrapó.
Un gusto, y saludos :)

andressolo dijo...

Excelente relato, muy original!!!