jueves, 23 de julio de 2009

La leyenda

La excursión había comenzado.
Comprendida de dos días enteros, se situaba en la parte norte de Noruega, donde el otoño comenzaba a azotar con fuertes ráfagas de frío. El primero de los días, en Troms, era destinado a la preparación del segundo, el cual comenzaría temprano partiendo hacia la fría y oscura morada donde habitan los leones blancos, criaturas feroces que se ocultan tras la niebla, de un rugir atormentado y miradas como túneles de perdición.
La travesía de este segundo día consistía en llegar hasta el valle helado y colocar todo un brazo, por determinado tiempo, dentro de la boca de un león. No había seguridad alguna en ello.
Laura sabía que pocos salían con vida de aquel enfermizo intento de triunfo; el hecho se parecía más a una ruleta rusa en vez de a una plácida excursión de riesgo.
Todo el curso del colegio integraba el viaje. Absolutamente todo el grupo había accedido a participar, inclusive con entusiasmo; aunque más bien Laura lo sintió como un desafío innegable por parte de los organizadores.
Los preparativos fueron densos, demasiada ansiedad por parte de unos, exagerada intriga por parte de otros, menos concentración y tranquilidad que era lo que hubiera hecho falta.
El ritmo incansable de la mayoría logró que Laura se supiera devastada.
Enceguecida por el miedo, enfrentó la cruel mirada de Susana, la directora; vieja, intimidante, sus ojos de pájara se apoyaban en la dura grieta que la vejez se encargó de remarcar desde los pómulos hasta la mandíbula poco quebrada.
Sin detenerse a pensar un poco más, pues ya lo había hecho bastante, le dijo:
- Oye Susana, mañana no voy a ir a la excursión, prefiero quedarme en el hotel esperando volver a casa. No me siento muy bien- agregó, en un confuso intento de justificarse.
Susana agudizó la mirada. Dejó caer parte de su rubio y viejo pelo sobre su frente en un fugaz movimiento de decepción. El poder amenazante que esta mujer poseía era potentísimo y ella lo sabía. No tardó demasiado en contestarle que ya no había opciones de echarse atrás y que contaba con su participación.
Con media sonrisa en la cara, casi macabramente, Susana giró y se perdió entre el grupo.
Esa noche no durmió nadie. La espera fue más corta de lo pensado y el autobús hacia el valle partió muy temprano.
El camino era excesivamente sinuoso, prácticamente en descenso. Aún no se podía divisar el paisaje. Estaba oscuro.
Algo sucedió en el tiempo. No podía explicarlo, deducir cómo. Pero en el trayecto del viaje, el tiempo se desdobló para Laura.
Enseguida todos supieron que llegaban a destino, la niebla subía desde el asfalto hasta cubrir las ventanillas del autobús. Con tanto frío y todavía de noche la situación parecía resumirse en un sacrificio múltiple, quién sabe a quién.
A partir de ese momento Laura fue desmembrándose en el pasado, desmigándose, hasta romperse.
Con los primeros rayos del sol llegó también el sheriff del condado.
La masacre era inhumana. Más de cien chicos descuartizados, ningún adulto.



En Ártemis Sublime se puede leer el poema de este cuento.

13 comentarios:

d80 dijo...

por eso no me gustaban tanto las excursiones con la escuela!!! que relato mas tenebroso te cocinaste eh? genial! el ambiente es agobiante, si hasta uno siente ese calor en el brazo antes de ser devorado por los maléficos animales y los conjuros del aquelarre humano..
genial!
besos!

nube. dijo...

Hola Melina! muy buen relato! je, tengo un antiguo compañero que seguro le gustaria leerlo, en una vieja excursion un mono le comio el dedo!!!!

Zoso dijo...

http://berteolate.blogspot.com/

El blog que Mirtha lee antes de todos sus almuerzos aunque no pruebe bocado!

http://berteolate.blogspot.com/

Sergio Alvarez dijo...

Mil disculpas villeraturos y kapasulinos, no pude ir al encuentro ni Sandra porque se extendieron las reuniones por el conflicto de Pmetal, bah, yo de niñero y Sandra en lo otro.
Un abrazo a todos, la próxima será.

Luís dijo...

Interesante relato lleno de niebla, dudas y asombro.
Me encantó y me sobrecogió un poco.
Aquellas excursiones con el colegio...
Un saludo.
PAZ

Netomancia dijo...

Melina, cautivante relato! La directora era el diablo en persona, o acaso un discípulo. Me encantó y a la vez sorprendió, es distinto a todo lo que había leído tuyo!
Meli, Diego, el jueves estuvimos con los Kapasulinos en María Castaña, junto a don Oso (el amigo Osvald estuvo ausente), ya que celebraron su primer año de vida y los tuvimos presentes. Como excusa les dijimos que perdieron el vuelo, así que no quedaron mal, no se preocupen ja.

Don Alvarez, no faltarán ocasiones, no se preocupen.

Carla dijo...

Por Dios! Que historia Melina!!!
Me encanto, cuanto suspenso...
Fue impresionante!

melina dijo...

ja d80 se habrá cocinado en el campamento del finde pasado? tal vez esa calle.. al fondo del camping..
jajaja
besos!

hola nube, me alegro que te haya gustado. decile a tu compañero que pase y lea, como en su casa.
me quedo con tu blog, me encantó!

melina dijo...

zoso, buen blog!
añado a favoritos para no perderte.

sergio, un placer tenerte por aquí. creo que ya respondió neto a tu comment.

luis, sí, es un poco macabro, pero conste que sin intención ;)
saludos!

melina dijo...

neto, maestro, es distinto viste? seguí tus instrucciones o me encendiste la lamparita de relatar lo soñado. es un sueño, obviamente cargado de detalles posteriores para darle un poco de forma, pero la base es un sueño.
la base está viste ;) ja
que lindo hubiera sido poder compartir la celebración con ustedes! gracias por la excusa jaja
abrazos!!

melina dijo...

carla, me alegro mucho que te haya gustado. ya que no posteo muy seguido, mejor darle emoción, no? jajajja
besos enormes!!

el oso dijo...

Meli... el relato te mete en un mundo donde lo real y lo fantástico son una sola cosa.
Ah, conozco directoras de esa especie... muchas...
Buenísimo!!!

melina dijo...

jajaja oso gracias!!
andá largando nombres jaja eso sí, que no se corra mucho la vos que sino corremos peligro!
:)
besotes!