domingo, 13 de septiembre de 2009

Escena del bosque

El conejo paró sus orejas y olfateó el aire. Algo se aproximaba y podía ser peligroso. Se internó en el bosque, entre los árboles más próximos.
Oculto detrás de un tronco, asomó sus ojitos hacia el camino que venía de la ciudad. Vio avanzar a dos hombres llevando un niño en brazos. Los siguió con la vista hasta que se perdieron detrás de una elevación del terreno.
Se quedó inmóvil en el lugar, sin hacer el menor ruido. Los hombres le habían inspirado miedo. Al rato los vio volver, pero ya sin el niño en brazos. Aguardó a que se alejaran por el camino y cuando decidió que no corría peligro, salió de su escondite y corrió a los saltos hasta donde suponía, habían ido los hombres.
Era una pequeña parcela, entre los árboles. La tierra era blanda porque corría un arroyo cerca. Un montículo de hojas secas cubría un sector del suelo recién removido. Hurgó con su hocico en la tierra hasta dar con una pequeña manito. Le pasó la lengua con curiosidad y notó la frialdad en la piel.
Miró hacia todas partes y viendo que estaba solo, se acurrucó sobre la manito, para darle calor. Sabía que de nada serviría, pero al menos haría más que los hombres.

12 comentarios:

SIL dijo...

JO! La imagen del último párrafo :
Es terrible.
Es tierna.
Es ... un cuento de terror y ternura.
Sólo vos podés lograr esa mezcla.
Sólo vos.

PERO ...
Lo mataron ellos ???
O sólo lo enterraron ???
Ups...se me escapó esa tortuga, o mejor dicho, ese conejo...

Un beso grande hermanito (menor)
:)

gustavo dijo...

Muy buen relato, duro y trágico. Se puede ver tu conejo en las palabras y la mano lívida entre las hojas. Me gusto amigo .abrazo

Lisandro dijo...

Que tragedia.... a veces nos damos cuenta o no, de que los animales tienen ese instinto superior y protector que el hombre... un abrazo amigo!

d80 dijo...

que crudeza tan directa y con moraleja nos regalaste hoy Neto!
como decían por ahí arriba con mucha razón, solo vos podés lograr tantas emociones juntas en un mismo texto!
Abrazos!

Felipe R. Avila dijo...

Sos terrible. Como llevás al lector para donde querés, nos sopapeasde lo linro.Excelente.
Felipe
PD: ¿hubo un acto fallido o simple pequeño error de tipeo?
Pusiste "Un montículo de hojas secas cubría un sector del sueño recién removido."
El "sueño" recién removido es mejor que el suelo...porque dispara preguntas,
y tal vez esto responda a la pregunta que te hizo Sil...

Felipe R. Avila dijo...

hablando de error de tipeo: quise poner: "nos sopapeás de lo lindo"...

Netomancia dijo...

Gracias Felipe, era suelo, aunque dudé de cambiarlo, porque sueño era más "irreal", más lindo. Pero suelo debía ser.
Luego comentaré, ahora estaba de paso nomás!

Noelia dijo...

Neto, este relato me gustó mucho, entre un simple acto instintivo, y una conciencia real e ilógica de parte de este personaje... Es silencioso y a la vez creo sentir las hojas secas, un arroyo ruidoso de fondo, y un acto que no se termina de descubrir.
Gracias por comentar... Saludos... Noe!

Luís dijo...

Un relato tierno y conmovedor.
Me gustó leerlo.
Cada cual vive la desgracia desde su inocencia.
Un saludo

el oso dijo...

Siempre habrá vivos y muertos intercambiados desde el lugar de la dignidad y el amor. Un bello y doloroso relato donde la vida brota aun en la muerte.
Muy pero muy bueno, Neto.

Carla dijo...

Un relato fuerte, donde los animales tienen mas moral y alma que los humanos, tristemente, muchas veces la realidad nos demuestra eso.

Gran texto Neto!

Netomancia dijo...

Sil, la imagen es chocante, como la muerte misma. Ignoro quién lo mató, pero que tuvieron que ver, seguro. Gracias!!

Gustavo, gracias y espero que sigas leyendo Villeraturas.

Lisandro, gracias! No te podés quejar, vengo escribiendo con sangre a baldazos jaja.

Diego, a veces la crudeza es más directa para decir algo. Un abrazo!

Felipe, gracias por avisar. Un acto fallido por culpa del que puso la ñ al lado de la l. Saludos!

Noelia, que bueno es saber que las letras te transportan hasta el lugar donde transcurre. Gracias!

Luis, que buena frase que dejaste. Gracias!

Don Oso, hay vida en la muerte, o al menos esperanza. Un abrazo!

Carla, así es, invertidos los roles y los valores. Besos.