sábado, 30 de abril de 2011

La dama atrevida

Susana de Lamas fue amante de varios millonarios hasta que se casó con Pierre Fountaine. De gustos exóticos y también clásicos, hizo plantar ciento veinte palmeras dentro de la mansión que compartían en las afueras de Los Ángeles y comprar cinco Monet auténticos.
De tarde, disfrutaba leyendo un libro bajo las anchas hojas de las árboles interiores y de noche, bebiendo tragos preparados por un barman privado mientras observaba con detenimiento las pinturas de su artista predilecto.
De noche sucedía lo previsible: le pedía a su marido que empleara la fuerza de una palmera y la tratara con la delicadeza de una pintura.
Sin embargo, según confesara a sus amigas más íntimas, seguía gozando más con sus lecturas y brebajes alcóholicos.

8 comentarios:

Con tinta violeta dijo...

Bueno, igual tanta "pasta" no le ayudase a apreciar lo que tenía cerca...aunque...por otro lado, igual se equivocó con el tal Fountaine,ja!
Como descripción está impecable.
Besos!!

gustavo dijo...

El problema de las palmeras es que en general son muy flexibles y sus hojas distan de ser delicadas. Quizás debería haber realizado otra elección para plantar en el jardin de su mansión o asesorarse con un buen botánico. Abrazo.

Felipe R. Avila dijo...

¿La moraleja sería que algunas personas nunca se contentan con nada?
Muy lindo,che,ya te lo dibujo...

Netomancia dijo...

Jojo Felipe, quiero ver como te la arreglás con la palmera jajajaja.

Netomancia dijo...

Doña Tinta, es la ley de las compensaciones, dinero por un lado... Jaja. Saludos!

Don Gustavo, y quién le dice que con el botánico no haya tenido una reunión ya? Ja. Un abrazo.

SIL dijo...

La felicidad no se compra con dinero, para todo el resto, está mastercarrrr.

Abrazo grande, Netuzz

SIL

el oso dijo...

Evitaré hacer comentarios acerca de palmeras.
Eludiré comentar la insatisfacción de la dama por la respuesta a sus pedidos.
O sea, diré que está buenísimo, Neto, me hace acordar a esos textos cortos de las Selecciones.
Abrazo

Netomancia dijo...

Doña Sil, tiene crédito? jaja. Saludos!

Don Oso, eluda, evite! Y gracias por comentar! Un abrazo!