miércoles, 1 de octubre de 2014

Sin palabras

El silencio, la quietud de las cosas, el sol que atraviesa la ventana derramándose gris sobre el suelo, sus ojos tristes. No hay necesidad de palabras, ya no hacen falta. Todo es recuerdo, sinsabor, la intolerancia del presente. Deseo del ayer o la inmediatez del mañana, pero no del hoy.
El hoy está fresco y duele, es una nota amarga de una canción deprimente. Y esa canción nos recuerda su nombre en cada rincón, en cada objeto, en cada pestañeo inconsciente de nuestra mente. Y no podemos decirle adiós. No podemos. Y tampoco queremos.

3 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una nota amarga de una canción deprimente. Toda una definición de la melancolía.

Belén Be dijo...

que feo el recuerdo
qué oscura la noche del corazón
sin mañana

SIL dijo...

Una evocación.

Sus ojos: dos estrellas, las que Uds quieran ver en el cielo, juntos, cada noche.

Su dulzura, la que trasunte cada amanecer.

Su nombre: la perpetuación de un dulcísimo recuerdo.

De eso estamos hechos, mi amigo del alma.


Abrazo Netito.
A vos y a tu sol de cada día.