miércoles, 16 de diciembre de 2009

Así es la vida

Hombre grande y simpaticón era el Braulio Martínez, dueño del almacén de la esquina de casa. Recuerdo la mañana que el viento juguetón de agosto lo sorprendió barriendo la vereda y a Marisa, la chica linda de la cuadra, con la pollera suelta. La tela subió como para no querer volver a bajar y don Braulio que no era lento en ningún sentido batió las palmas, en una proclama de asentimiento, sin ruborizarse ni siquiera una pizca cuando la pobre Marisa, haciendo gala de su falta de humor pegó media vuelta, le metió tremenda mano en el rostro y siguió su camino, eso si, ahora sosteniendo el ruedo, para que no se le volviera a levantar.
Podría contar tantas anécdotas del almacenero que no nos iríamos más. Y se que usted está apurado. Pero no puedo dejar de reírme cuando me acuerdo de la vez que la vecina, creo que era Clotilde o Ramona, el nombre en realidad no viene al caso, le pidió a Braulio que le baja el gato del árbol. Lo que no tenía escalera se trajo del negocio un par de latas galletitas, de esas que venían antes, y las apiló. Pero era grandote de cuerpo, tirando a robusto, y las cajas cedieron. Flor de tortazo se pegó, pero mire como era el hombre que se levantó a las carcajadas y no va que la vieja le recrimina que en lugar de buscarle la mascota se pone a jugar, para qué, el Braulio se encaramó a una rama y de un manotazo bajó al animal: ¡Acá tiene el gato de mierda vecina" le dijo y se lo tiró de tal forma que se le prendió de una teta ahhh perdone, perdone que llore de la risa, pero si usted lo hubiese visto... ¡la cara de la vieja! y la del Braulio ni le cuento, por favor, si nos meábamos todos cuando andábamos por ahí.
En fin, así es la vida. La de personajes que uno conoce. Así que usted me dice que sabe quién es. ¿Sigue en el barrio? Porque yo me mudé, los estudios, después mis viejos vendieron la casa, se buscaron algo más chiquito y yo me instalé acá con la casa de velatorios. No me quejo, me va muy bien. Y allá quedó el barrio, con esos recuerdos que se vienen como en una oleada con solo escuchar un nombre conocido. Qué lindo recuerdo me ha traído, sinceramente. Y discúlpeme que insista, pero ¿de dónde lo conoce al Braulio Martínez? Ah, claro, si, el hombre que atropelló a su... claro, si, si, por Dios, que desgracia, siempre fue un peligro al volante ese hombre, en fin, así es la vida. Mejor le muestro lo que tenemos en ataúdes ¿le parece bien?

10 comentarios:

Luis dijo...

Genial. Que historia tan bien hilada, ten dinamica, tan sencilla de leer una y otra vez. Me gustó muchisimo. Y el final ¡ increible ! no me lo esperaba.
Un saludo

el oso dijo...

Si de meter la gamba se trata...
JA!
La contracara del Tragantúa.
Buenísimo, Neto!!

d80 dijo...

jojojo que fino humor, que vueltas macabras las de esta vida!
Si es que el Braulio era uno!!!
mamita, igual pese a todo el final rocambolesco me quedé pensando Netito en la falta de esos almaceneros en muchas ciudades del mundo, hay cosas que empiezan a faltar entre tanta "modernidad" y una de esas es el personaje del alamcenero aplaudiendo las peripecias del viento en las faldas de la chicas....
Braulio que metida de pata te mandaste!!!!

PatO! dijo...

Hermosisima historia!

SIL dijo...

Neto te quiero !!!!

Como la propaganda de las hamburguesas que encima son de San Jorge !!!!
jajajajajaja

Te vi en el relato del tipo de la velatoria, ése sos vos, con tu misma dialéctica...
Hoy no te separaste de quién cuenta la historia.
Hoy no.

Un abrazo, me hiciste reir un montón.

Palabras como nubes dijo...

Jajajajaja, bueno bueno y bien negrito el final, eh.

Saludos
Jeve.

Con tinta violeta dijo...

Gracias Neto. Con tus increíbles historias provocas tan variadas sensaciones...me he reído mucho imaginando la escena de las latas y el gato y la teta de la vieja, ja, ja ja.
Creo que se han esfumado mis preocupaciones por esta tarde
¡¡¡Gracias!!!
Besos.
Paloma.

Netomancia dijo...

Luis, muchas gracias. Sencilla y divertida para escribirla también. Saludos!

Don Oso, jaja, es verdad, la contracara del personaje de Dieguito! Este hablar por demás... Un abrazo!

Dieguito, sabés vos que pensé que iba a contar algo de un almacenero de los de antes y salí con esto, pero tengo muchas ganas de escribir algo que abunde en nostalgia sobre esos viejos almacenes. Uno de chico se crió haciendo los mandados a esos almacenes, ahora solo nos quedan los supermercados o los sucuchos dos por dos donde meten mercancia hasta el techo. No es lo mismo. Un abrazo!

PatO! Mil gracias!

Doña Sil me mató con lo de las hamburguesas, cuál propaganda? Ja ja, yo cómo el Braulio?? Nada que ver, salvo cuando me pongo a decir pavadas luego de entrar muy en confianza, difícil que articule muchas oraciones seguidas en un diálogo. Saludos!!!! Y gracias por estar siempre!!!

Jeve, si, humor negro, con algo había que rematar tremendo monólogo jaja. Gracias!

Doña Tinta, un gusto que haya podido encontrar en este relato el bálsamo para sus preocupaciones. Saludos!

SIL dijo...

NETO TE QUIERO

PATY TE QUIERO


NO TE LA PUEDO CANTAR


NO TE ACORDÁS ??????'

Netomancia dijo...

La de Patyyyyy, claro!!!!!
Estaba en la cuna yo, disculpe que no la tuviese presente. :P