lunes, 27 de abril de 2009

Galileo, fígaro III (I see a little...)


1609: - Miren señores, es de mi invención y un obsequio humilde para el amadísimo Dux de Venecia.
- ¡Ohh..! ¡Yo primero! ¡No, yo! ¡Sal, imbécil! ¡No se amontonen! ¡Dejen al Dux! ¡¿Quién me metió mano?!
- Veo la pequeña silueta de un hombre...
- Paciencia, Freddy. Aumenta nueve veces lo que el ojo desnudo puede ver.
- Ohh... ¿Y para qué sirve?
- (¡Uff, no hay rico que no sea ignorante!) Amados señores y excelso Dux. Es un arma, el arma más poderosa.
- ¡¡Juaaaaaaaa!! ¡Que es un arma..! ¡Juaaaaa! Estos científicos son todos locos...
- (¡Viejo de mierda!) Me someto, gran Dux a su poder y su imperio, pero permítale explicarle...
- ¡Cof, cof! Me he ahogado de la risa... Explica, Galilei, y cuenta uno de gallegos luego...
- (Grrrr) Célebre Dux, cuando se acerca un barco, le apuntas con el telescopio...
- Aja, ¿y qué tira?
- Ja, ja, ja... ¡Qué ingenioso, majestad! ¡Sí, sí, qué ocurrente!
- Si se callan los aduladores, explico. Apuntas y miras cuando aún ellos están muy lejos de apreciar la ciudad. Si ves un barco de guerra, te preparas para la defensa y no te sorprenderán. Si ves un barco mercante enemigo, lo atacas y te quedas con su carga... ¿Cómo les quedó el ojo? ¿Eh?
- Como gran Dux te digo: ¡Es admirable, Galileo!
- ¡Es admirable! ¡Ohhh! ¡Es admirable!
- Callaos de una vez, lameculos... Son mil ducados...

1610: - Mira Andrea, muchacho, pon tu ojo en el telescopio. Esos pequeños astros alineados en torno a Júpiter se mueven siguiéndolo a él y no a las estrellas. ¡No todo gira en torno a la Tierra! ¡Copérnico tenía razón!
- Eehh, sé, entiendo... Maestro, llega una extensa carta de la corte imperial de Viena, la firma Johannes Kepler.
- Y esa estola clara que surca la noche, la Vía Láctea, está compuesta por estrellas. Y la luna tiene valles y montes y el sol tiene manchas...
- ¿Limpio las cagadas de palomas en la lente, maestro?
- No pierdas tiempo, maleducato, y arroja esa carta por ahí, seguro es de otro estúpido aristotélico. Antes dale un vistazo, a ver si es alguna herencia.
- Ya está, la quemé, hablaba de órbitas elípticas de los planetas en torno al Sol y qué se yo, no entiendo mucho el latín...
- ¡A tí te voy a quemar, pedazo de cascote! ¿Qué más decía?
- Pavadas, que se llena de oro dedicándose a la astrología...
- ¿Será posible? Otro que mezcla ciencia con astrología, nunca nos van a tomar en serio. Aunque... ejemmmm... ven que te dicto un horóscopo.

1616: - ¡Qué año de los mil demonios!
- Sí, maestro, aunque mejor dicho ¡qué mes y qué día! El 23 de abril fallecieron el Inca Garcilaso de la Vega, Cervantes y Shakespeare. ¡Mal día para las letras!
- ¡A quién le importan las letras, mascalzone! ¡La Iglesia prohibió el libro de Copérnico! Ve a ver quién llama...
...
- Galileo, hijo en la fe. Tengo que hablarte...
- ¡Cardenal Maffeo Barberini! Eminencia, amigo... ¿usted por aquí?
- Sé que defiendes y enseñas las teorías de Copérnico, querido amigo.
- Claro, usted está de acuerdo...
- Shhh, cállate, tonto, las paredes escuchan. Llámate a silencio, el Cardenal Bellarmino está persiguiendo a quienes lo hacen.
- Pero... ¡Hemos demostrado que el sistema de Aristóteles y Ptolomeo es falso! Hay miles de pruebas. Magallanes y Elcano circunnavegaron la Tierra... Las fases de Venus... ¡Un Galilei nunca se retracta!
- ¿Quieres seguir con vida? ¿No te bastó con lo que Bellarmino le hizo a Giordano Bruno?
- Epa... ¿Le pasó algo al peluquero?


Notas:

1609: Convence al Dux y la corte de Venecia de la utilidad del telescopio y logra que le financien sus investigaciones.

1610: Se traslada a Florencia. El éxito de sus escritos logra el apoyo de la corte florentina. Demuestra que Júpiter es el centro de un pequeño sistema alrededor de quien giran los cuatro satélites Calixto, Europa, Ganímedes e Io.

1616: La fecha del múltiple fallecimiento no es del todo coincidente porque en Inglaterra e Italia usaban distintos calendarios. Un edicto romano condena las obras de Copérnico, mientras que en Florencia la tesis, impulsada por Galileo en Sidereus Nuncius, recibe la más calurosa de las aprobaciones. El cardenal Barberini, futuro papa Urbano VIII, le aconseja que deje de defender públicamente estas teorías. Años antes, Bellarmino había quemado públicamente a Bruno, por defender teorías que iban contra de los intereses de la curia romana.

5 comentarios:

Sil dijo...

Vos sabés que todavía me sigo riendo...
BESOS CON EFECTO RESIDUAL

Alejandro Ramírez dijo...

Insisto... Me gusta.

Netomancia dijo...

Don Oso, no es que me impaciente, pero vaya preparando el "Mitos IV", que sabemos muy bien, tiene material de sobra.

el oso dijo...

Estemmm necesitaría cierto material gráfico que ud conoce...
Se vieneeeee

Kreski dijo...

sencillamente ...genial...maravilloso.Ha sido un placer Sr. OSO.
FELICITACIONES
(Vc.pAZ.cBa)