miércoles, 29 de abril de 2009

Galileo, fígaro IV (Mamma mía let me go...)


1616: - Galileo, hijo de la santa madre iglesia y hermano en la fe, vivimos un tiempo turbio donde se abren grietas en el edificio de la fe colándose el humo del demonio de la herejía. Muchos intentan convencer al pueblo indocto de doctrinas contrarias a la revelación y la fe desde los heréticos Lutero y Calvino. ¡Sean anatematizados!
- Su eminencia Cardenal Bellarmino, hermanos dominicos, ilustrados señores, sepan que: ¡Sí!
- ¿Sí qué, Galileo?
- Sí, sí, eminencia...
- Galileo, así no llegamos a ningún lado.
- ¿Adónde quieren llegar?
- Ufff, empecemos de nuevo, me sacas... ¿Sostienes ideas opuestas a la fe? ¿Sí o no?
- No, eminencia. Soy un hombre de fe, un cristiano fiel.
- Pero sostienes la hipótesis copernicana.
- Sí, eminencia.
- ¿En qué quedamos?
- En que me hizo una pregunta...
- ¡No, burro! ¡Cuando digo "¿en qué quedamos?" quiero decir que las ideas de Copérnico se oponen a las Escrituras!
- No se oponen, eminencia, la biblia enseña verdades de fe. No verdades acerca de la naturaleza. Creo que en la discusión de los problemas naturales, deberíamos comenzar no con las Escrituras, sino con experimentos y demostraciones.
- Galileo, te expones a la herejía. Los salmos dicen que Yavé afirmó el mundo y que no se moverá. Josué detuvo el sol...
- Oh, mamma mía, mamma mía, le picó...
-¡¿Cómo?!
- ...algún bicho a sus eminencias para pensar asi. ¿No entienden que las escrituras enseñan verdades en forma simbólica?
- ¡Basta, ya! Tienes prohibido de por vida manifestarte a favor de las teorías copernicanas, bajo sospecha de herejía. ¡Ya vas a ver qué bicho me picó..!

1623: - Padre, aleluya, desde que nos metiste en el Convento de Arcetri nunca estuve tan feliz.
- Ah, Virginia, hija, te gustaba el Convento, tanto que renegaste...
- No, "nunca" estuve, ¡nunca!, ¿capisco?
- Glup, ¿qué noticias traes tan alegremente?
- Tu amigo, el cardenal Maffeo Barberini, ¡es el nuevo papa! ¡Profesó como Urbano VIII! Y te llama a Roma, vas a poder proseguir tus investigaciones...
- Como dicen en otras latitudes, Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires... Y si atiende en esa aldea pequeña, con más gusto atenderá en Roma. ¡A Roma!
...
- Galileo, ¡amigo!
- ¡Santidad!
- Levántate, te lo ordeno... Aquí soy y seguiré siendo tu amigo. ¡Un Barberini nunca se retracta!
- Ja, ja, lo has aprendido de mí...
- No, tú de mí, yo soy el papa...
- Se te ha subido la tiara a la cabeza...
- Dejémonos de chistes malos, como en Florencia. Hablemos en serio.
- ¿Me levantarás el castigo?
- Estemm, soy nuevo, la curia nos es adversa, hay presiones de los jesuitas...
- ¡Pero eres el papa!
- Ejem... como papa te ordeno que escribas explicitando la teoría aristotélica y la copernicana sin tomar partido. Un libro que sirva para que queden claramente expuestas las ideas... Ah, prosigue tu trabajo.
- ¡Hecho!
- ¡Galileo, adiós y deja de saltar como si cantaras bajo la lluvia!

1632: - Gracias, santidad, al fin pude publicar con la anuencia de la censura el "Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo".
- Te voy a matar, cabeza de estatua...
- ¡Epa, ¿por?!
- Simplicio, el que dialoga en tu libro a favor del sistema de Ptolomeo, es un mojigato. Salviati, el copernicano, es un retórico de alto nivel. Ridiculizaste a todos... y me incluyo.
- ¿Te parece?
- Le parece, desde ahora...
- Glup... ¿Le parece?
- ¡Sí! ¡Ya no sé qué hacer contigo... ¡Así no te puedo defender!
- Belcebú puso a un diablo para mí. No puedo zafar... Siento escalofríos.
- Deja ya de repetir versos como un rapsoda...
- Y ahora, ¿qué hago?
- Consíguete un buen abogado que te aprecie...
- Eres mi amigo, dijiste que no te retractarías...
- Como amigo te digo que si mereces algún castigo, lo obtendrás, así aprendes a vivir. Como amigo quiero lo justo para tí, ni más ni menos que lo que la santa iglesia determine.
- Tengo sesenta y ocho años, eso ya lo escuché en la escuela...
- Entonces comprenderás....
- ...que nunca fuiste mi amigo.


Notas:
1616: Se presenta ante los teólogos romanos, incluso Bellarmino, tratando de convercerlos. Sólo consigue la prohibición de defender públicamente las teorías copernicanas.

1623: Su amigo Maffeo Barberini se convierte en el papa Urbano VIII y alienta a Galileo a seguir investigando pero no levanta la prohibición.

1632: Publica con la anuencia de la censura romana "Diálogo...". Al difundirse comienza a apreciarse claramente que se trata de una ridiculización de sus enemigos y una fuerte defensa del copernicanismo y el papa le quita el apoyo.

3 comentarios:

Sil dijo...

...- Y ahora, ¿qué hago?
- Consíguete un buen abogado que te aprecie...¨
---------
Cómo puedo expresar con palabras lo que no puedo expresar con palabras ????????

BESOS (Y CARCAJADAS) IMPLÍCITOS.

HUMO dijo...

Oso en verdad que eres una maravilla!!!

Tan ocurrente y gracioso!

besos!

=) HUMO

Netomancia dijo...

Jaja, muy bueno, me causó mucha gracias. El "mamma mía le picó", fantástico. Quién no lo ha cantado así!